Casi cualquier empresa principal pide el seguro de responsabilidad civil de sus subcontratas antes de dejarlas trabajar en su centro de trabajo. Tiene sentido: si un trabajador de la subcontrata causa un daño a un tercero, a las instalaciones, o sufre un accidente, ese seguro es la primera línea de cobertura económica.
No todas las pólizas cubren lo mismo
Antes de aceptar un certificado de seguro, conviene revisar tres cosas: el importe de la cobertura (algunas empresas principales exigen un mínimo, por ejemplo 300.000 o 600.000 euros), si incluye responsabilidad civil de explotación y patronal, y que la póliza esté efectivamente en vigor —un certificado puede estar desactualizado si la subcontrata dejó de pagar el recibo.
El recibo de pago, no solo la póliza
Un error habitual es aceptar solo el certificado de la póliza sin comprobar el último recibo pagado. Una póliza impagada puede estar técnicamente suspendida sin que el certificado original lo refleje. Pedir ambos documentos, y no solo uno, reduce el riesgo de descubrir la falta de cobertura justo cuando se necesita.
Un documento más entre muchos
El seguro de responsabilidad civil es uno de tantos documentos que hay que llevar al día por cada subcontrata y cada obra. En DocuVigía puedes definirlo como tipo de documento exigido y asociarle una fecha de caducidad, de forma que si la póliza no se renueva a tiempo, el sistema te lo señala en rojo antes de que sea un problema.